miércoles, 21 de marzo de 2012

Mysore in a day...

Ya que teníamos el día libre, hemos decidido hacer una brevísima escapada a la ciudad de Mysore, a 140 km aproximadamente de Bangalore. Tras esta última, Mysore es la segunda cuidad más importante del estado de Karnataka, pero sin embargo si es célebre es por su gran Palacio, al que en breves me referiré, y `por los templos que se hallan en la cima de las colinas de Chamundi.
Cómo ir:
Para ir allí la forma de transporte más económica y eficiente es probablemente el tren (ya que por lo que tengo entendido el bus tarda aproximadamente el mismo tiempo y es más caro) y es la que hemos elegido para el viaje de hoy. El trayecto dura aproximadamente unas 3 horas, y a pesar de ser una odisea encontrar información ajustada y fiable por Internet no hace falta nada más que acercarse a la estación de trenes Majestic para comprar un ticket y descubrir que el tren sale en 5 minutos, en los que tendrás que correr como si te fuera la vida en ello y sortear a los cientos de indios e indias que se dirigen a sus respectivos puestos de trabajo o quereceres bien temprano.
Finalmente llegas a tu tren chapoteando en un charco con olor a pescado y encuentras el vagón de las mujeres! (sí, por suerte las mujeres tienen vagones no mixtos en los que poder ir tranquilamente si así lo desean y no tener que estar entre empujones como ocurre en todos los demás vagones, más caóticos y desordenados). 
Y así, a las 7 de la mañana, con tus pestañas aún pegadas entre sí descubres que una serie de señoras oronditas están más que animadas para sacarse un puchero (para qué usar un tupperware!), unos platitos de usar y tirar, y desayunarse un arroz con vegetales y pollo (que olía fenomenal a pesar de mi pánico a olores así tan de mañana). Así da gusto! como las señoras nos veían mirar (tampoco había nada mejor que hacer) enseguida nos ofrecen un poco, que muy a mi pesar hemos tenido que rechazar por razones obvias de horario y empanamiento.





El ambiente en estos vagones de mujeres congregadas es agradable, sientes que te observan pero te sonríen, te hablan y te ofrecen su ayuda en todo momento. Eres la curiosidad del vagón, pero no sientes que seas el bicho raro, sientes que eres la "cosa exótica" de la que quieren saber su procedencia y qué opinas de su país, India.
Y así hemos ido 3 horas, llegando a Mysore a las 10 de la mañana.
El tren de vuelta ha sido algo más caótico, ya que no nos han indicado bien cúal era y cuando por fin lo hemos descubierto, no ser capaz de encontrar ni un sitio libre, correr a nuestro vagón favorito, resbalarme y caerme al suelo en un charco negro (que por suerte no olía a pescado) y alcanzar el vagón!
Una vez dentro, mirar y descubrir una vez más que tampoco hay ningún sitio del todo alcanzable (o te dás más bien cuenta de que aún no tienes las agallas indias suficientes como para dar un pequeño y discreto culazo -o barrigazo según la ocasión- para hacerte con el sitio que necesitas). Pero de repente, miras un poco más arriba, y ves que hay más de una mujer sentada en la balda reservada para equipajes, encima de las demás, y ves una libre y te planteas que ese ha de ser tu próximo asiento las próximas 3 horas y media. Y te acomodas y descubres que no está tan mal, que al menos nadie te molesta, que las señoras de abajo te miran curiosas y te dan conversación, que te compras una supuesta cookie con pepitas de chocolate y resulta ser una especie de borde de empanada gallega con cebolla quemada pero sabrosa)...
Y todo esto por lo que no llega ni a un euro (ir+volver), así que si queremos estar entretenidos no hay excusa ni casi me plantearía ir al cine! al tren!

Mysore:
 Es una cuidad interesante y que merece la pena visitar. Cuidad donde me consta que hay mucha vida y ambiente pero para ser justa yo no he visitado más que los lugares de obligada parada, pero la ciudad es enorme y se extiende hasta una superficie más que considerable.
El Palacio: Primera parada. es sublime, se presenta un edificio de arquitectura Indosarracena (o colonial) que logra instantáneamente que no dejes de observarlo. Tanto por fuera como por dentro tiene millones de detalles (y con millones quiero decir millones de verdad), tantos que por momentos empalagan, no sabes donde mirar, qué apreciar, pero si te detienes un poco, descubres maravillosas puertas con relieves de oro rapujado, otras de madera e incrustraciones de marfil, sillas de cristal, techos abovedados con relieves infinitos, pinturas con expresiones tan reales que llegan a dar hasta un pequeño escalofrío.
En fin, qué más a mi favor que recomendar visitarlo (ya que no se pueden sacar fotos demuestren lo bello que es).
Los alrededores del palacio son amplios, y hay (si mal no recuerdo) 7 templos que forman parte del conjunto de instalaciones que perteneció a la dinastia de maharajás Wodeyar.
Paseando por los jardines, descubrimos dos elefantes, que si bien no formaban parte del mejor ni más atractivo contexto para montar en los mismos, el psique turístico no pudo menos que obligarnos a montar en uno de ellos por unos 5 minutos...-muy disfrutados-

La portalada principal tampoco tiene desperdicio (aunque gracias a un simpático guardia de seguridad montado en bici y con palo de azotar en mano, no pudimos acercarnos porque tenía varias colmenas de abejas habitando en el mismo)


El monte Chamundi: la subida al monte es larga ( o al menos en nuestro rickshaw a velocidad que ibamos...) pero las vistas merecen la pena por tomar constancia de la enorme cuidad que es Mysore. En la cima se encuentra el templo Chamundi, que a decir verdad, no me inspiraba especialmente más que ningún otro, pero que sí reúne muchos devotos y vida en el lugar. Lo que más me llamó la atención, el vertedero improvisado con pequeños terneros mirándonos desde la basura, así a 1300 metros de altura...
Bajando el monte se encuentra la escultura de Nandi Bull, un toro muy célebre en el Hinduismo por ser el que porta a Shiva, uno de los dioses más venerados.




El mercado: Mysore es muy célebre por los árboles de sándalo, del que se aprovecha todo (como de el cerdo) y se hace desde incienso hasta ornamentos, así como por sus sedas y por los mercados que tiene, donde son especialistas en eso, los aceites e inciensos de sándalo.



Como no teníamos mucho tiempo, nos acercamos al mercado de las frutas, donde también había otro tipo de tiendas, como ocurre casi siempre. Cada vez que entras a un mercado en la India te sientes el blanco de todas las miradas, cada uno de los "tenderos" intenta acercarse a ti para que veas su tienda, con una oferta similar a las de alrededor pero en fin...el tiempo en atravesarlo se duplica, aunque, para qué engañarnos, es divertido y entretenido y muchas veces encuentras cosas y productos que sorprenden, y mucho.


Y poco más, en definitiva, recomiendo Mysore, en una visita de un día, o dos como máximo pero desde luego recorrer las entrañas de su palacio es una experiencia inolvidable.

Namaste!!






2 comentarios:

  1. Como molaaaaaaaa leer estas pekeñas aventuras!!!y mientras saco a layck las leo :-D de hecho me has hecho olvidar la mala leche cn la q he venido después d ver a la real... Grrrr... D momento José me ocurre nada q pedirte.un elefante o un mono de momento... Tengo tipo hasta q vuelvas no? Jajajaj lo mejor ha sido lo del tren eh!!! Jakajja muuuuuaks belladonna!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. si? jaja gracias!!! :) seguiré escribiendo aventuras entonces!! José es mi padre, pero si no se te ocurre nada ya me dirás! si no te mando una foto de un mono encima de un elefante y listo!! disfruta de layck!!

      Eliminar